ESTEVE GIRALT / ALICIA R. DE PAZ - La Selva del Camp / Madrid - Aquellos que no quieren o no pueden asumir el coste económico de varias semanas de actividades lúdicas para sus hijos al concluir el curso escolar recurren a la opción más barata: los abuelos. Si muchos de estos ya deben hacerse cargo de sus nietos unas horas al día durante el resto del año, con el final del curso escolar la tarea aumenta. Ni se libran muchos aunque se haya matriculado a los pequeños en un casal o una escuela de verano: el desajuste entre los extensos horarios laborales y la limitación de estas ofertas obliga a los abuelos a cubrir el hueco y a menudo a llevar e ir a recoger a los niños a las actividades.
Para muchas familias, los abuelos, y sobre todo las abuelas, siempre están al quite. Natalia Siles se tomaba el viernes un respiro en uno de los parques de La Selva del Camp (Baix Camp). A su vera, dos de sus nueve nietos, Natalia, la más pequeña, de cuatro meses, y Víctor, de cinco años. Los dos pasarán el verano con su abuela, que ahora cría nietos, después de que como madre hizo lo propio con cinco hijos. Su caso no es excepcional. Dos de sus amigas, Nuri Borràs y Juanita Castillo, tienen también un máster en cuidado de nietos.
Juanita se lleva la palma. "A mi nieto sólo me falta haberlo parido", explica. Natalia, de 68 años, viuda e hiperactiva, debe cuadrar su agenda para hacer compatible su papel de superabuela con sus excursiones, viajes, el coro y el bingo, al ritmo frenético de cuatro sesiones por semana.
"Ya le he pedido a mi hija que se guarde quince días de vacaciones para que yo pueda ir al viaje del Imserso", comenta Natalia. Este verano ha cambiado el horario de sus sesiones de natación y ha renunciado a algunas de las excursiones, como la próxima visita de su asociación de jubilados a la Expo de Zaragoza, que cae en jueves. Si no son en fin de semana, Natalia, como Juanita, sabe bien que debe adaptar sus actividades de ocio al horario de sus hijos y nietos. "Como las niñeras, libramos sábados, domingos y festivos", comentan.
Natalia se hace cargo de sus nietos a las ocho de la mañana. Desde entonces, biberones, comidas y muchos cambios de pañales. "Ahora que estaba libre tengo que volver a la rutina", comenta esta abuela afable entre risas. Reconoce, no obstante, que le cuesta más criar a sus nietos que a sus hijos porque siente más responsabilidad y menos autoridad. Natalia sabe bien que hasta las cinco de la tarde, cuando la madre de la pequeña sale del trabajo, no recuperará la libertad.
Juanita se despedía el viernes con un sobre sellado en la mano. "Son las notas de Víctor". Es ella quien recoge las notas y también es Juanita quien lleva al nieto al médico. "La doctora de Víctor ni conocía a su madre", espeta, antes de marcharse.
Siete de cada diez mujeres mayores de 65 años aseguran que cuidan o han cuidado a sus nietos, según una encuesta sobre las condiciones de vida de las personas mayores del Imserso y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El grupo de las que en la actualidad se hacen cargo de los nietos alcanza el 22% del total. De ellas, un 44% lo hace a diario y otro 30%, varias veces en semana.
Otras investigaciones apuntan que la mitad de las abuelas que atienden a los pequeños les dedican de media cuatro horas al día. En especial, se encargan de acompañar a los niños al colegio o a las actividades extraescolares, una tarea a la que no puede llegar la inmensa mayoría de los padres y madres que trabajan. Y numerosas abuelas preparan alguna de las comidas. |