Conciliar en julio, una ruina

Las familias pagan elevadas sumas para compaginar trabajo y descanso escolar

BARCELONA / MADRID - Redacción - !¿Qué haces con los niños en verano?". "A la escuela de verano dos semanas, otras dos de campamento...". Conversaciones como esta son tan recurrentes estos días como las de destinos de vacaciones. Hay un comentario más: "Me sale por un ojo de la cara".

En un momento en que se habla de crisis y de ajuste del cinturón de las familias españolas, decenas de miles de ellas se ven obligadas a desembolsar estos meses cantidades para muchos desorbitadas por actividades que ocupen y entretengan a los niños una vez acabado el curso escolar. El abanico de precios es enorme: los más afortunados pueden pagar menos de 100 euros por quince días en un casal de verano en un colegio público, frente a 1.200 euros por dos semanas en un campamento para aprender inglés. El problema es que se necesitan cubrir al menos cuatro o cinco semanas hasta que llegan las vacaciones paternas y maternas, lo que multiplica el gasto de los meses de julio o agosto.

Las cifras se disparan si se tiene más de un hijo. Es el caso de María, madre de tres chicos. Ella y su pareja no harán vacaciones hasta agosto. En julio, su factura para conciliar los horarios laborales con el cuidado de los hijos ronda los 1.300 euros: 400 de guardería del pequeño, 740 por dos semanas de campamento y otras dos de escuela pública de verano para su hijo de once años, a lo que hay que sumar otros 130 por cuatro semanas en la misma escuela pública del tercero.

"Urge poner al día la oferta educativa no formal, fuera del curso académico", reclama la socióloga Almudena Moreno, especialista en políticas de conciliación laboral y personal. Asegura que para los padres representa un quebradero de cabeza buscar alternativas de ocio para los hijos durante el periodo de verano que no coincide con sus vacaciones. "España no ha respondido al acelerado cambio familiar que se está produciendo ni atiende al acortamiento de las vacaciones de las familias trabajadoras en verano", se queja Moreno.

Como la duración de las actividades es también de lo más variada, los pequeños han de encadenar dos o tres iniciativas organizadas por distintas entidades. Siempre tratando de adaptarse a los intereses y necesidades de los chicos. Manel, de 8 años, y su familia tendrán que esperar a agosto para escapar juntos de vacaciones de Barcelona. Los últimos días de junio, Manel los ha pasado con los abuelos. El mes de julio practicará deportes junto a otros niños de su edad: la primera semana irá de colonias y aprovechará para familiarizarse con los patines en línea; los siguientes quince días estará en un curso de fútbol, y la última semana hará uno de natación.

La heterogeneidad se refleja igualmente en los distintos territorios. Como en otras zonas de Catalunya, más de la mitad de los 35.000 menores de Lleida que participan en actividades de verano acuden a casals de vacaciones, donde pasan buena parte del día. Otros van de acampada y de colonias - donde se organizan cursos temáticos de fútbol, informática e inglés-, hacen rutas o van a campos de trabajo. El precio medio de estas estancias ronda los 400 euros si están subvencionadas por la Generalitat. En caso contrario, cuestan unos 150 euros más. Cada pequeño sólo puede apuntarse a dos actividades si están subvencionadas.

En Tarragona, hay un curso de actividades artísticas subvencionado por el Ayuntamiento para pequeños de tres a seis años (pero sólo dos horas al día durante diez días), que cuesta 80 euros. Por 430, los chicos de 8 a 16 años pueden participar en colonias musicales municipales en Reus.

La decisión de abrir colegios públicos durante parte del verano - como en Semana Santa y Navidad- representa, desde hace unos años, un alivio para los madrileños. La Comunidad de Madrid abre 353 centros de educación infantil y primaria (casi la mitad de las escuelas públicas existentes) de las 9 a las 16 horas para actividades extraescolares de carácter lúdico, artístico y deportivo. En general, las plazas corresponden a la demanda, salvo en el caso de la capital, donde se deben sortear entre los solicitantes. El precio oscila entre los 130 y 150 euros al mes.

En Andalucía, la principal oferta es también la apertura de colegios públicos (107 sólo en la provincia de Sevilla, por ejemplo), que la Junta pone a disposición de las asociaciones de madres y padres.

En la Comunidad Valenciana, administraciones y asociaciones privadas organizan asimismo campamentos de verano. El Gobierno autonómico oferta 6.000 plazas en campamentos y albergues, a 55 y 64 euros por semana, respectivamente.

La Xunta gallega oferta 10.000 plazas de campamentos y campos de trabajo a entre 92 y 188 euros los quince días. En la iniciativa privada, crece el número de granjas escuela que ofrecen actividades relacionadas con el medio ambiente y rural. Cuatro días en una granja cercana a Vigo cuestan 259 euros.