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El futuro se llama universidad La Vanguardia 20.06.08 |
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En estos días de incertidumbre social y económica, ahora que tomamos conciencia de nuestra fragilidad como sociedad del bienestar y como economía competitiva, se presenta públicamente un documento para construir una parte significativa de nuestro futuro colectivo. Sin estridencias ni ruido mediático, las ocho universidades que forman la Associació Catalana d´Universitats Públiques (UB, UAB, UPC, UPF, UdG, UdL, URV y UOC) acaban de publicar el libro blanco de la universidad de Catalunya. Es un documento extenso, fruto del trabajo de año y medio, donde las ocho universidades se proponen una hoja de ruta común para construir un nuevo modelo universitario, que sea referente en Europa, con estudios de calidad, intensivo en investigación, estrechamente vinculado con la sociedad y sus demandas y necesidades. El libro blanco de la universidad de Catalunya plantea avanzar hacia un sistema universitario de calidad, cohesionado, equilibrado territorialmente, con proyección conjunta y perfiles institucionales singulares y complementarios. Se trata de sumar esfuerzos y crear complicidades entre las ocho universidades públicas, de favorecer su especialización y complementariedad. Es un proyecto ambicioso, no sin dificultades, que quiere situar Catalunya como país de referencia en la Europa del conocimiento, reconocida por sus universidades y su investigación. Lo más destacado del Libro Blanco es que propone medidas específicas para caminar hacia esa universidad deseada pero posible a medio plazo: 11 líneas que se concretan en 64 estrategias y en 73 proyectos específicos. El documento resalta que es factible construir ese nuevo modelo de universidad, con la participación de la propia comunidad universitaria, los gobiernos central y la Generalitat, y la sociedad. No estamos, pues, ante un informe de modelos inaplicables, sino ante un conjunto de propuestas que deberían permitir hacer de Catalunya un referente en educación y en conocimiento. Para ello hay que situar las universidades y la investigación como primera prioridad de país, con planificación a largo plazo y lejos de los avatares de la política partidista. Tenemos una oportunidad histórica para construir ese futuro, y las universidades están comprometidas a hacerlo posible. Pueden parecer palabras vacías o retóricas pero no lo son: nos jugamos el modelo de país. |