| Empiezan
las vacaciones más largas
Los expertos reclaman un calendario escolar más racional La Vanguardia 19.06.08 |
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MERCÈ BELTRAN - Barcelona - as aulas de las escuelas catalanas cuelgan hoy el cartel de cerrado por vacaciones hasta el 15 de septiembre. menoscabo de la importancia periodo tiene para la conciliación familiar, cabe preguntarse si, desde el punto de vista pedagógico, es beneficioso para los alumnos tanto tiempo de asueto continuado. La respuesta generalizada es que cualquier cambio en el calendario escolar debe obedecer a razones pedagógicas y no de conciliación familiar, pero acto seguido se asume que es muy difícil modificarlo y cualquier variación debe ser objeto de un gran pacto social. Profesores, expertos en educación, padres y madres aseveran que el calendario debería racionalizarse, como sucede en la mayoría de los países de nuestro entorno, que escalonan el tiempo vacacional de forma trimestral. Esa fragmentación permite que los alumnos distribuyan mejor el tiempo de estudio y de descanso, y que el verano no sea sinónimo de vagancia extrema. ¿Es positivo que el alumnado rompa de forma tan prolongada la rutina pedagógica? La respuesta unánime de los expertos es que no. "El punto de vista esencial del debate sobre las vacaciones escolares no puede ser la carga que supone para la familia tener a los hijos ociosos durante dos o tres meses, porque a veces se confunde el papel de la escuela con la conciliación familiar", sostiene Francisco Longo, profesor de Esade-URL. "La escuela no debe estar concebida para que las familias concilien ni para que sea más fácil tener hijos". La apreciación de Longo es compartida por la mayoría de los sectores de la comunidad educativa. Jordi Feu, coordinador de estudios de Pedagogía de la Universitat de Girona (UdG), considera que el debate no está en si hay demasiados días de asueto, sino en la mala gestión y peor distribución que se hace de ellos. "Nos equivocaremos" si lo que empuja a recortar las vacaciones de los alumnos es el tiempo disponible de los padres. "Es responsabilidad de los padres si el niño deja de leer porque no va a la escuela. El tiempo de ocio debe llenarse de manera razonable e interesante, con una parte educativa, diferenciado de lo que se hace en la escuela, y ahí las familias tienen una gran obligación", sostiene. Jaume Cela, director del CEIP Escola Bellaterra, opina que las escuelas deberían estar abiertas todo el año. "Tenemos muchos recursos aprovechables para evitar que el alumnado esté tanto tiempo sin hacer nada. Pero la racionalización del horario escolar no sólo depende de la escuela". "El calendario escolar obedece a la España rural y a la titularidad de las escuelas. Tradicionalmente estaban en manos de religiosos, y en Navidad y Semana Santa las vacaciones eran obligadas por los oficios de los curas, y en verano la recolección de las cosechas requería todas las manos de una familia", explica Montserrat Ros, profesora y secretaria de educación de CC. OO. Ha llovido mucho desde entonces, pero el calendario apenas se ha modificado. La distribución de los 175 días lectivos que marca la ley - España es uno de los países de Europa con más horas lectivas, cerca de un 3% más que la media- se traduce en trimestres larguísimos en los que los alumnos se deslizan cansinamente por aulas y pasillos. También se atribuye este largo periodo vacacional del estío a la climatología. "Tener a un montón de criaturas en un aula a 39 grados de temperatura es complicado", explica Jaume Cela. Montserrat Ros añade una apreciación nada baladí: "Los materiales que se utilizan en las nuevas construcciones no aíslan bien. Me temo que los arquitectos no han pasado unas horas bajo un techo abrasado por el sol como el de algunas aulas, deberían probarlo". Otrosí es lo que marca el convenio colectivo de los docentes. En el caso de la escuela pública el convenio señala que durante el mes de julio deben estar al servicio de la Administración (si se les reclama para formar parte de un tribunal o para otras tareas deben estar hábiles) y que disponen de un mes de vacaciones - agosto-. El convenio de la concertada señala que los profesores disponen de un mes de descanso retribuido y de otro de vacaciones. Las familias son las que menos razones pedagógicas argumentan. Las asociaciones de padres y madres reclaman, año tras año, más ayudas de la Administración para superar los dos meses y medio de vacaciones con los niños ocupados, por lo menos durante un mes y medio. Cierto es que una parte importante del alumnado, sobre todo de infantil, primaria y primer ciclo de secundaria, pasa los últimos días de junio, gran parte de julio y primeros de septiembre en casals, colonias u otro tipo de actividades, onerosas para las familias, pero que les permiten mantener un pequeño orden en casa. Abuelos, parientes, canguros y otras soluciones de última hora suelen ser otros recursos que permiten tener a los niños colocados a la espera de las vacaciones de los progenitores. Desde hace un par de años, las administraciones, local y autonómica, van ideando fórmulas encaminadas a aliviar el problema familiar, como mantener las escuelas abiertas desde finales de junio, julio, incluso la semana final de agosto y las primeras de septiembre, en las que monitores y expertos en educación en ocio mantienen a las criaturas activas. Pese a todo, está claro que aún se está lejos de lograr una solución que contente a todos. Modificar el calendario requiere un pacto social La Conselleria
d´Educació tiene autonomía para definir el calendario
escolar, siempre que el alumnado cumpla los 175 días lectivos que
marca la ley orgánica de Educación (LOE). En el 2004, la
consellera Marta Cid (ERC) anunció que la intención de la
conselleria era adelantar el inicio de curso a primeros de septiembre.
Lejos queda esa idea y el curso próximo empezará el 15 de
septiembre. Francesc Colomé, secretario de Polítiques Educatives
de la conselleria, enumera cuatro razones que tener en cuenta a la hora
de hablar del calendario escolar: pedagógicas, porque "sería
lógico tener las vacaciones más repartidas"; sociales,
porque "un país vive en función de cómo se organiza
el trabajo de padres e hijos"; laborales, porque hay que respetar
el convenio de los profesores; y climáticas. Y añade que
cualquier cambio "debe ser resultado de un pacto social que va más
allá del ámbito estrictamente escolar".
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