Las décimas de la discordia

Un 7,5% de los estudiantes presenta reclamaciones por las calificaciones de las PAU

MERCÈ BELTRAN - Barcelona - El sistema es justo y equilibrado y se toman medidas para corregir posibles desvíos en las pautas de corrección". Xavier de las Heras, secretario del Consell Interuniversitari Català, responde así cuando se le interpela por las reclamaciones de los alumnos a las notas de las pruebas de acceso a la universidad (PAU). Las apreciaciones que hace De las Heras no son compartidas por los 1.817 alumnos (de los 24.111 que se presentaron a los exámenes de selectividad en junio) que el pasado curso reclamaron la revisión de sus notas. Este porcentaje es más o menos el mismo, entre un 6% y un 7,5%, desde hace años.

La petición de revisión de examen no es un asunto baladí. En muchos casos una décima puede cerrar el paso a la carrera deseada. Siempre queda la posibilidad de volver a presentarse a los exámenes de septiembre para subir nota, pero un porcentaje elevado de los alumnos opina que el error está en la corrección.

El plazo para solicitar una doble corrección o reclamación de los ejercicios de selectividad que se realizaron los pasados 10, 11 y 12 de junio, cuyos resultados llegaron a los centros el día 27, terminó ayer. Durante tres días, desde el 30 de junio, el alumnado ha podido o bien hacer una reclamación o pedir una doble corrección. Se trata de dos sistemas distintos de revisión excluyentes (si se pide uno, no se puede exigir el otro) con una metodología y una solución final distintas. En ambos se mantiene el anonimato del alumnado. Ningún corrector conoce el nombre del alumno ni el resto de sus notas.

En junio del 2007, un total de 1.116 alumnos solicitó la doble corrección. Eso implica que la materia que el alumno pide que se revise será corregida por un docente distinto del que la revisó la primera vez. Si en la segunda corrección la nota es otra, el resultado final será la media aritmética de las dos notas (la primera, que se pide que se revise, y la segunda), lo que implica que la nota final puede ser más baja o más alta que la inicialmente otorgada. En caso de que exista una diferencia de tres o más puntos entre la primera nota y la segunda, un tribunal distinto efectuará una tercera corrección.

De los 1.116 alumnos que se acogieron a este procedimiento, un 1,2% vio modificada su nota, el 0,9% al alza y el 0,3% a la baja.

En cambio, 701 alumnos realizaron una reclamación. Esta opción sólo revisa el examen desde un punto de vista formal o corrige posibles erratas administrativas (que se olvide la suma de la nota de algún ejercicio o no se haya corregido alguno). En este caso, la nota, si se modifica, nunca puede ser más baja de la inicialmente otorgada. Sólo un 0,2% de los alumnos que eligieron esta vía vieron modificada su nota.

Los correctores, unos 1.300 profesores universitarios y de bachillerato, se presentan voluntarios a formar parte de los tribunales de las PAU. "A veces te puedes equivocar, pero no es habitual", explica una correctora. "Tenemos reuniones previas con los coordinadores de las materias, y si hay alguna cuestión conflictiva en los enunciados, siempre se favorece al alumno". No piensan lo mismo algunos profesores de bachillerato: "El sistema siempre favorece al corrector", afirman sin ambages, y aseguran que la Administración "complica el sistema de protesta para disuadir al alumno de que presente sus solicitudes de revisión".

No piensa lo mismo De las Heras, quien insiste en la justicia del sistema. Y como ejemplo explica que cuando se ha detectado que algún docente aprueba demasiado o suspende en exceso, "no vuelve a ser convocado más". A su juicio, pedir que al final del proceso se valore la globalidad porque falta una décima sería injusto. ¿Por qué una décima y no dos, o tres? ¿Dónde está el límite de la excepción?", afirma el secretario del CIC. Las PAU han cumplido 35 años "y se ha demostrado que el sistema funciona".

Esgrime razones "logísticas" a la hora de justificar que los alumnos no puedan ver los exámenes para los que piden revisión. "También hay cuestiones de seguridad, pero las que más pesan son las logísticas".

Respecto a la subjetividad a la hora de la corrección en filosofía, lengua y literatura castellana o catalana, De las Heras sostiene que hay "unas pautas comunes de corrección que todos conocen, incluidos los profesores de bachillerato; por tanto, es difícil alejarse de ellas". Muchos alumnos piensan lo contrario y señalan esas materias como las más "vulnerables"