Carme Alcoverro - Repasemos. Diciembre del 2006. Un real decreto dicta que se imparta una hora semanal más de castellano en primaria. Y como lengua no hay más que una se invaden competencias. Roces entre Esquerra y el PSC, y CiU; dicen que nos marcaron un gol. Y las escuelas, según unas instrucciones de Educació de finales del curso pasado, deben incorporar la hora de acuerdo con su proyecto lingüístico. Aunque con un margen de libertad en su aplicación, se abría la posibilidad de impartir materias en castellano. Y se rompía el acuerdo (hasta entonces sólo cuestionado por PP y Ciudadanos) de que la lengua vehicular de la enseñanza en Catalunya es el catalán.
Además, ello no se cumple especialmente en secundaria. Son muchísimos más los alumnos que acaban la secundaria obligatoria sin dominar suficientemente el catalán. Además, los resultados de todas las evaluaciones en castellano no son peores que los de las autonomías donde sólo se habla esta lengua. Este ha sido el éxito de nuestro modelo educativo, con todos sus déficits. Pero sigamos con el serial. El conflicto se cerró mal y no tardaron los vidalcuadristas de turno en recurrir. Resultado: el TSJC pide los proyectos lingüísticos de todas las escuelas para verificar su cumplimiento, y que en las hojas de preinscripción haya una casilla para que los padres puedan pedir la lengua de escolarización de sus hijos: catalán o castellano. Educació urge a los centros a enviar pronto sus proyectos que tendrán que supervisar los inspectores. Drama. Se desplaza nuevamente el problema a las escuelas.
ERC protesta y Montilla pospone su elaboración, y con ello la aplicación de la tercera hora, hasta finales del curso 2009. Pero el decreto existe, y esta vez el milagro de la lluvia no nos va a salvar.
Y ahora hay que añadir otra embestida contra las lenguas periféricas. Necesitamos la política con mayúscula. Necesitamos la promesa de la política, no la que se adhiere de modo oportuno a la superficie de los hechos cotidianos, por decirlo a la manera de Hannah Arendt, sino la que plantea auténticos cambios. No podemos mostrar debilidad: la política no es solo cosa de los políticos; todos conformamos la política. Y el escapismo nunca será la solución. No hay otro camino que resistir al fracaso, pero con la psicología no basta, dice la filósofa. Ya que la resistencia, y la ilusión, sólo pueden ser alimentadas por la política si hay metas. Vean a Obama. |